Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

martes, 8 de marzo de 2016

Las lineas de la mano

(Recorrido de una línea de la mano que aparece cuando un hombre tira una carta sobre la mesa y que termina en la mano de un hombre a punto de suicidarse) :

De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hacia el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.

 

 

Julio Cortázar.









 

 

 

 


domingo, 28 de febrero de 2016

Seré

Seré una gata si quieres fiesta
seré tu fiesta si quieres ron
seré el ron de tus silencios
y los silencios de tu canción
seré canciones para tus ramas
seré, las ramas de tu lengua
seré, la lluvia de tus penas
seré, la pena de tus ojos
los ojos de tus venas seré,
seré las venas de tu prisa
la prisa de tu risa
la risa de tu ombligo
seré el ombligo de tu sombra
la sombra de tus tardes
las tardes de tus ríos
los ríos seré de tus cauces
los cauces seré de tu boca
la boca, seré de tus textos
y los textos de tus siestas
y las siestas de tus miembros seré
seré los miembros de tus lágrimas
y las lágrimas de tus besos
y los besos, seré los besos,
seré los besos de tus canas
y las canas de tus restos
y los restos de tus ganas
seré tus ganas de sexo
y el sexo, seré, seré el sexo,
seré el sexo de tu alma.

Isabel García Mellado









jueves, 11 de febrero de 2016

Poema incompleto

Este frío me está
quitando las ganas de
y la ilusión por la
y el coraje de
y me está rompiendo en dos.
Esta ausencia de los
este miedo a las
esta oscuridad en el
estos días sin la
y este frío corazón
entienden cada vez más
la soledad de los
el silencio de la
el dolor en mis
y las cosas más

Ya no puede terminar
ni siquiera mis
porque este frío me está
recordando los
haciéndome olvidar el
y volviéndome hacia...

 

 

 Gonzalo M. Escarpa.












 













sábado, 23 de enero de 2016

Cicatrices en la boca

Cicatrices en la boca
los tendones arrancados
diez abortos cada noche
destronadas las palabras
te miro, callo, te escucho
abro los brazos, te espero
haciendo guardia, te admiro,
vacía de todo yo
te persigo entre las sombras.

 

Deborah Vukusic. 





 

domingo, 10 de enero de 2016

¿Qué es amarte?

Amarte no es tener tu cuerpo al lado

ni que tu carne me cubra hasta los huesos,


o que mi boca atraque en tu costado


o te coma a mordiscos y con besos.

Ni es que busque cosquillas en tu vientre


ni la risa debajo de tus pechos.


Tampoco es que te busque y que te encuentre


desnuda ni vestida por mi lecho.

Amarte es recibir de madrugada


mensajes que me dicen: vaya día.


Y tú, ¿qué tal? Y yo no diga nada.


Y que por una vez no sea sincero


Y no te diga que estuve con las ganas


de llamarte y decirte que te quiero.



Rodolfo Serrano






domingo, 20 de diciembre de 2015

Metales pesados



Igual que sucedía, siendo niños,
con las mágicas gotas de mercurio,
que se multiplicaban imposibles
en una perturbada geometría,
al romperse el termómetro, y daban a la fiebre
una pátina más de irrealidad,
el clima incomprensible de los relojes blandos.
Algo de ese fenómeno concierne a nuestra alma.
En un sentido estricto, cada cual
es obra de un sinfín de multiplicaciones,
de errores de la especie, de conquistas
contra la oscuridad. Un individuo
es en su anonimato una obra de arte,
un atávico mapa del tesoro
tatuado en la piel de las genealogías
y que lleva hasta él mismo a sangre y fuego.
No hay nada que no hayamos recibido
ni nada que no demos en herencia
Existe una razón para sentir orgullo
en mitad de esta fiebre que no acaba.
Somos custodios de un metal pesado,
lujosas gotas de mercurio amante.







Carlos Marzal.