Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

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martes, 4 de marzo de 2014

Lo que no se dice

Si, es verdad que mi voz te esconde

y no te nombra.

Entre tanto, estás en mí

y mi silencio te aulla

como ráfagas de viento en la noche.

 

 

Vazkar.