Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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jueves, 11 de diciembre de 2014

Trenes dormidos

Puede que la vida
esa orgullosa sin nombre
ni rostro
la vida
te haya ocultado bien
la mano donde escondía la china
y así,
los buenos ratos, los trofeos,
esos méritos que lucimos estúpidos
recen ocultos y burlones
como cuando los curas
nos bajaban a misa aquellas tardes
de nocilla y balón pié.

Puede que sea así
y muchos de aquellos títulos
que en la actualidad
todavía resuenan en tu cabeza
tengan algo de verdad.

Sí, tú
personaje de guiñol
de madera y colores
con tus estudios y tus bolsillos vacíos
y esos zapatos
siempre nuevos

tu ilusión quiero decir

esos zapatos bailando al compás
de las farolas en silencio.

Sí, puede que la vida
y esas cosas…
pero no, ¿lo recuerdas?

You are a fucking train
In a fucking dead line


No,

no les hagas
ni puto caso.






Lucas Rodríguez Luís.