Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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martes, 8 de abril de 2014

Atrapado



Su mente seguía atrapada en el abismo que le había producido el abrazo, su cuerpo se había tensado aferrándose con fuerza a ella, permaneció quieto con los ojos cerrados sintiendo la gracilidad de su cuerpo entre sus brazos, la proximidad y el inconfundible olor de su piel le hicieron estremecer sintiendo como una pulsión de deseo se apoderaba de él, buscó sus labios anhelando el sabor de sus besos y un torbellino de sensaciones recorrieron su cuerpo, en ese momento supo que la quería, que siempre la había querido, pero sin embargo le aterraba quererla.

 

 

Lola Poveda.










martes, 4 de marzo de 2014

Constelación de las Pléyades en tu cara

En la noche cuando todos duermen los noctámbulos viven, bucean entre las palabras que los que ya han vivido dejaron olvidadas, Frederic ansiaba que llegara la noche para embeberse de sus pensamientos, llevaba tres meses acechando en su muro, sabía como pensaba, como sentía, incluso que aspecto tenía pero no se atrevía a pedirle amistad, la invisibilidad de la noche le hacía sentirse seguro, a lo más que llegaba era a poner 'me gusta' de forma tímida, se pasaba horas escrutando entre sus publicaciones, leyendo sus comentarios y contemplando la cara pecosa de su foto de perfil, nunca se le habían dado muy bien las relaciones, era un hombre solitario y celoso de su intimidad por lo que podía fabular y vivir cada noche como una historia nueva.




Lola Poveda.





 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Lluvia



Apenas puso los pies en el suelo deslizó la cortina para mirar por la ventana, el cielo estaba preñado de agua y no tardaría en descargarla, se dirigió a la cocina en busca de un café que templara su ánimo, los días grises le producían una extraña mezcla entre melancolía y placer; mientras desayunaba ojeaba las noticias en su iPad de fondo sonaba A Great Divide, un sublime solo de piano que acompasaba el repique de las gotas de agua que tímidamente comenzaban a caer.

Pegó la nariz al cristal contemplando como miles de gotas se unían formando un hilo continuo de agua que se multiplicaba en décimas de segundo convirtiéndose en un tremendo aguacero, sintió ganas de empapar su cuerpo con agua de nubes y pasar la mañana mirando la lluvia, escuchando melodías de Dustin O´Hallaran y soñando despierta, sonó la alarma de su móvil miró la hora y pegó un brinco, se vistió apresuradamente y bajó corriendo las escaleras, cuando alcanzó el portal inspiró con fuerza llenando sus pulmones de aire limpio y tierra mojada, se colocó la capucha roja de su impermeable y pisando todos los charcos que encontró en el camino se dirigió al trabajo.

 

 

Lola Poveda.