Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Breves acotaciones para una biografía

Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina

de tu boca, cuando no sepas qué hacer
vente conmigo, pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.




Ángel González






 

miércoles, 7 de enero de 2015

Eso era amor



Le comenté:

—Me entusiasman tus ojos.

Y ella dijo:

—¿Te gustan solos o con rímel?

—Grandes,

respondí sin dudar.

Y también sin dudar

me los dejó en un plato y se fue a tientas.

 

Ángel González.












sábado, 12 de abril de 2014

Recuerdos

En aquella ocasión me dieron un cubo.

Un enorme cubo de basura

con dos grandes ruedas negras

y una pesada escoba

con el palo de madera

embriagado de astillas.

Me dijeron

que tenía que recoger

toda la mierda

que vieran mis putos ojos

y que ni las piara

que no me comportara como una maricona

ya que solo querían ver

el puto contenedor lleno de basura;

de toda la basura que vieran

esos putos ojos míos.

Recuerdo que las manos me sangraban.

Recuerdo la angustia

al ver que se me echaba el tiempo encima

y toda la mugre

todavía andaba suelta

por las dependencias oficiales.

Seguramente estaría arrestado.

Recuerdo

que las astillas de madera

estaban clavadas muy hondo

y considero

que aún hoy

no hay manera de sacarlas.

 

 

Ángel González.