Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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lunes, 16 de marzo de 2015

Ya no sé

Ya no sé si respirar es bueno
o si nunca aprendí a hacerlo bien.
Tampoco sé amar
nunca me lo enseñaron,
nunca me enseñaron nada.
Siempre hay errores en los zapatos.
Mis padres son un error
y yo que al no poder borrar en el espejo sus rasgos
me corto afeitándome,
termino con las manos llenas de sangre
como un asesino.
Me gustaría dejar de sonreír
esta estupidez que se repite
como casa de dibujos animados.
Esta guerra de entrepierna y corazón,
dejar de respirar tanta mierda,
dejar el dolor en las flores.
Ya no sé el color que tienen sus ojos,
apostaría mi vida a la página en blanco.
Ya no sé si seguir,
si buscar un tesoro
y luego gastármelo en copas
y en el amor que resbala
y se rompe las dos piernas.



 

 Óscar Aguado.




jueves, 1 de mayo de 2014

Recuérdame

Recuérdame que te arrope los pies,
que te compre naranjas
y te achique el agua
que te ahogue con besos y pan,
que te prepare pasta,
te queme el horno,
te pele la fruta,
te encienda el gas,
que llene las copas de agua de vino de ron.
Que no se te olvide que mi pie vive rozando tu pie,
que los lunares de tu espalda no me dejan pegar ojo.
Recuérdame así que te haga perder los estribos
y pierdas también la armonía,
y alcance tu tecla de jazz.
Recuérdame rocío que ponga al sol la mañana.
Que se limpie tu vientre de los pozales de la noche,
que te bese los labios
y te prepare el café
que te dé los buenos días.

 

Óscar Aguado.