Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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sábado, 10 de mayo de 2014

El amor

Como el viento que encuentra
una rendija
y se cuela en la habitación
y lo desordena todo
libros,
facturas,
poemas...
así llega en la vida el amor.
Nada es igual a partir de entonces,
ese caos es la felicidad.
Pero un día habrá que recoger.
Suerte si no te toca a ti.

 

Karmelo C. Iribarren. 








 

lunes, 3 de febrero de 2014

Entonces

Hay muchas maneras diferentes
de hacer feliz
a una mujer
(los grandes almacenes están llenos de ellas).
Pero yo no conozco ninguna
tan sencilla y eficaz
como cogerla desprevenida por la espalda
y decirle que la quieres.
precisamente entonces,
cuando ya
no se lo esperaba,
cuando quizás intuía lo peor.


Karmelo C. Iribarren.






jueves, 30 de enero de 2014

Poeta

Me lo dijo
un colega,
la otra tarde:
"Mira, tío,
como sigas así,
escribiendo
en servilletas de papel
por los bares,
acabarán cargándote
el sambenito
de poeta,
ya verás.
Y luego,
a ver qué hostias
haces".

 

Karmelo C. Iribarren.



viernes, 24 de enero de 2014

Qué suerte tengo

Está en el sofá, recogida,
hecha un ovillo. Habla
con su madre por teléfono.
Se ríe. Luego arruga un poco
el ceño. Esas cosas.
Yo, simplemente la miro,
tiene luz, alma, vida,
me gusta verla, escuchar
su voz. A veces, no
puedo evitar decírmelo:
Qué suerte tienes, cabrón.


Karmelo C. Iribarren.





Romanticismo

Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.


Karmelo C. Iribarren.



miércoles, 22 de enero de 2014

Raro amor



Suena el teléfono de pronto
y tú desapareces. Más tarde,
mientras fumo un cigarro
o leo una novela, vuelves.
Y te vas otra vez porque

ha llegado alguien. Así vivimos
estos últimos meses. Así
sufrimos. Siempre conmigo
tú, contigo yo, siempre
escondidos. Unidos sólo
por este raro amor impronunciable.


Karmelo C. Iribarren.



La leve sombra

La leve sombra que proyectas
sobre la sábana recién inaugurada
es un país tranquilo, acogedor,
donde se hospeda
-por pura complacencia-
toda la luz del mundo.

 

Karmelo C. Iribarren






martes, 21 de enero de 2014

Estas cosas siempre suceden de repente


No pasa nada. Ella está

en un expreso con dirección

a Barcelona, y yo aquí, en mi

mesa de trabajo, escribiendo

estos versos. Hace apenas

dos horas que se ha ido.

Mañana charlaremos

por teléfono. Sobre la tele,

su espléndida sonrisa.

No pasa nada, como digo.

Y de repente, no sé

qué hacer con tanta soledad.

 

Karmelo C. Iribarren




lunes, 20 de enero de 2014

Malos ratos

Ándate con cuidado,

que no se entere nadie

de que lo pasa bien,

de que tu vida funciona

y eres feliz a ratos.

Hay gente que es capaz 

de cualquier cosa,

cuando ve una sonrisa.


Karmelo C. Iribarren


 

Eso era amor

Te veía llegar,

cruzar la puerta,

darme un besazo en el morro,

mirarme a los ojos

de esa manera única,

como solo tú miras

a los ojos: rompiendo el calendario.

Te veía

hacer esas cosas sencillas

que tú haces

para que el mundo

entre en razón;

y no sabía 

a quién

darle las gracias.





Karmelo C. Iribarren