Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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lunes, 12 de octubre de 2015

Oasis en la estación

No os molestéis en buscar en libros de autoayuda
ni tampoco dentro de vuestra cartera, 
la felicidad, la de verdad de la buena,
estaba toda concentrada 
esta noche en la estación de tren.
Todos los ojos que reían, todos los abrazos acompañados de un suspiro,
todos los besos del mundo estaban allí.
Era mágico.
Y yo he contenido la respiración y me he marchado de allí
intentando no hacer ningún ruido, a tientas y con los ojos cerrados,
porque puede que fuese el último rincón feliz de la tierra,
y nunca me habría perdonado estropearlo con esta mirada
a la que ya no le caben más tristezas en las pupilas.

El Lu. 





martes, 28 de julio de 2015

Me caigo en mis muertos

Ando con paso suave y medido,
no aparto la vista del suelo,
sigo obediente todas las señales,
me desvío si no queda otro remedio.
Pero aún así, haga lo que haga no puedo evitarlo
y al final siempre, siempre
me caigo en todos mis muertos.


El Lu




miércoles, 24 de junio de 2015

No soy como tú

La vida misma que también pretende engañarme con su reflejo luminoso, rezuma muerte. 

Pero yo no soy como tú... 


El Lu.

 

 

 

martes, 3 de marzo de 2015

Cosas de esta puta vida

Y mira, yo no sé como ha pasado todo esto.
Era pequeña y cerraba mis ojos ancianos
escondida bajo las sábanas,
y guardaba luciérnagas en cajas de cerillas.
Pero al abrirlos ya no era el mismo cuarto,
deduzco que pasó más de un día
y todo era de color rojo sangre
porque muchos niños se me caían.
Después me creció una vida
y al nacer abrió un camino y por él,
oportunista y silencioso,
entró un monstruo que dolía.
Luego los vuelos y los duelos,
besar la lona y ponerme en pie, 
ya con los ojos muy abiertos
para no perderme nada de lo que toca,
que ahora es verte morir.
Mira, de verdad que no lo sé,
supongo que una cosa llevó a la otra,
no sé cómo ha pasado todo esto,
cosas de esta puta vida. 


El Lu.




miércoles, 25 de febrero de 2015

El cielo de tu boca

La libertad resultó no ser la ausencia de barrotes y cadenas,
sino poder tocar el cielo con la punta de mi lengua
cada vez que se me antoje.
No el cielo al que van los buenos, el otro,
el de tu boca. 
Esa a la que siempre voy yo como fiel penitente
y en la que siempre me vengo.


El Lu.





domingo, 15 de febrero de 2015

Agrypnia excitata

Justo ahora que apenas duermo
es cuando más te sueño.
Podría, pero no soltaré mentiras,
suelen ser sueños como cuchillas
que se clavan y me dejan sin aire,
que me duelen o me humillan.
Pero otras veces son sueños de los que abrigan,
que te traen y tú te quedas,
y me curas con saliva palmo a palmo
todas y cada una de mis heridas.


El Lu.








jueves, 22 de enero de 2015

Plañir

La primera vez que vi el mar pensé que ese
debía de ser, sin duda, el resultado
de todas las lágrimas que derramamos.
Pasé el siguiente invierno recolectando las mías
en frasquitos diminutos
y pensando que las risas suelen ser más sonoras,
pero también vuelan muy rápido y no hay recipiente
ni lugar en el que almacenar la alegría.
Por eso será que es tan escasa y casi nunca se acumula.

El Lu.






jueves, 2 de octubre de 2014

Visi no cuenta

Le gustaba cantar, pero ya no se sentía capaz de arrancarse ni por ni con alegrías.
Ahora tomaba pastillas para soportar los días
y los ojos se le habían quedado diminutos y tristes de tanto intentar mirar bien para encontrar alicientes y para no pisar hormigas, pacientes y trabajadoras como ella.
No soñaba otra vida porque aquella era la suya
y eso de lo que pudo ser y no fue es de gente de ciudad, poco prácticos, o que no llegan lo bastante cansados a la cama.
No se queja nunca, aunque se canse de atender las necesidades de todos antes que las suyas.
Ella siempre se contaba la última.
Ella no contaba.
Vida sólo hay una y hace bien en sospechar que la suya no es mucho peor que la de casi todos.



El Lu.











sábado, 13 de septiembre de 2014

Problema


Que no son las correctas,
siempre lo he pensado así.
Las preguntas a los problemas que de niños
nos plantean en la escuela,
para que aprendamos a calcular,
sobre los trenes son absurdas
y de poco nos valdrá en la vida saber
ese tipo de cosas.
Las importantes son otras,
a mí de nada me vale saber
la hora a la que se cruzarán el tren A y el tren B.
Una cuestión vital que si nos deberían enseñar a resolver sería, por ejemplo: 
Si un tren sale de tu estación a las diez y cuarto
a una velocidad de 160 kh/h y con un número agónico de paradas...

¿a qué hora el corazón me saldría disparado por la boca? 



El Lu.



















martes, 29 de julio de 2014

Apátrida



Se me llenaba la boca. No decía, sentenciaba:
yo no soy de ninguna parte .
A cielo abierto, sin código postal.
Pero todo eso antes de saber que, en realidad,
mi hogar es cualquier sitio en el que tú abras la puerta
y me invites a pasar.



El Lu.










domingo, 13 de julio de 2014

Tuyocardio

Dicen que hay que conocer el interior de las personas,
que ahí reside lo único importante.
Y es curioso que para llegar a conocer a alguien así,
en profundidad, íntimamente, en su esencia,
antes tenga que morirse.
Pues bien, ahora ya sé que tu corazón
pesaba exactamente 245 gramos, 
ni uno menos, ni uno más.


El Lu.





lunes, 7 de julio de 2014

Las puertas no chirrían, es su forma de llorar



A las tres de la madrugada siempre se cierra una puerta.
Los siguientes cincuenta segundos tan sólo
escucho silencio,
después de eso una voz pregunta, incesante,
si la puerta se volverá a abrir mañana.
Entonces caigo en la cuenta de que las casas
también tienen su orgullo,
y las puertas se cansan por no tener la certeza
de si tu mano buscará mañana
la llave en el bolsillo con la impaciencia de las primeras veces, o si tus dedos desganados
alargarán el instante de introducir y girar la llave.


El Lu.





lunes, 23 de junio de 2014

¿Vuelas?

Y lo creas o no, yo podía volar.
Me sentaba en el pretil y juro que volaba.
Los ojos cerrados y el corazón ya en la boca,
nada me pesaba.
Ninguna mano, ninguna cuerda me lo impedía.
Volaba.
A veces extendía los brazos mucho
y las puntas de mis dedos pellizcaban una nube,
por eso llovía hasta que flotaban colillas.
El suelo era un dibujo borroso y lejano, 
la misma nada .
Todo lo importante, la calma seguida de truenos,
los susurros que crean sonoras risas,
las verdades que engañan penas...
Todo, todo empezaba y concluía  allí.
No te miento, algún día subiremos los tres 
hasta ese trozo de cielo:
tu vértigo, tú y yo.



El Lu.




domingo, 15 de junio de 2014

(Si me das a elegir) Me quedo contigo

Entre no sentir, pasar de puntillas sin que me duelas
y retorcerme por el suelo cuando no puedes mirarme
sin duda yo...



domingo, 8 de junio de 2014

Que la guerra y la paz me encuentren en tu bando




Hay un instante que sucede al cruce de miradas
en el que puede acontecer cualquier cosa.
Podemos comenzar una guerra,
disparar reproches con metralleta
y adornar el suelo con cadáveres,
o podemos colocarnos flores en el pelo
y bordar el símbolo de la paz
en suave tela de algodón ecológico.
Nunca se sabe, todo puede pasar. 
Y hoy sucede que hemos elegido
respirarnos al oído,
encontrarnos con las bocas abiertas
y los brazos en cruz
para limpiarnos después,
ya satisfechos y renacidos,
nuestro sudor dulce de vainilla
con un trapito blanco bordado.



El Lu.









domingo, 1 de junio de 2014

Cosas que pueden pasar antes de las cinco de la tarde

Comí cristales.
Dos meses más tarde cumplí diez años de golpe,
lo celebré junto a una extraña que se llama como yo,
camina como yo, pero que no soy yo.
Ella me trajo su regalo a la fiesta,
eran unos ojos nuevos.
Y yo soplé un incendio mientras pedía un deseo.
De esos que nunca se cumplen,
pero que son los que hacen 
que aún sienta cosquillas en la punta de la lengua al pronunciar la Z de la palabra esperanza,
y los únicos por los que vale la pena quemarse.


El Lu.



domingo, 18 de mayo de 2014

Domingo

 


En un domingo sin frío ni calor en el que el silencio no calma, me paro un rato y entre trago y trago muerdo el hielo del vaso para que me duelan las cejas y no lo demás. Y aunque no hay bailes en la cocina si que invoco a Van Morrison, porque una vez me dijeron que los aperitivos del septimo día sin él no pueden sentar bien.

El Lu














martes, 6 de mayo de 2014

Castigada, no habrán flores

Te matas y matas, a la vez, a quien te ama.
Detienes el tiempo.
Ese tiempo que es de todos,
que te quede claro que no era sólo tuyo.


 El Lu
 








lunes, 31 de marzo de 2014

Lista negra

Listado de cosas tristes:


La última galleta de la caja;

Los domingos por la mañana;

El color azul;

Los ojos que me miran desde el espejo;

Los trenes en los que no vienes;

La despedida en la peli de los puentes;

El sonido del erhu que toca el chino en la Gran Vía;

Los abrazos al aire;

El flan de vainilla sin caramelo;

El canto de la única ballena que se lamenta a 52 Hz;

Los muñecos de nieve sin nariz;

Llorar estando sola;

Un niño despidiéndose de una caja ocupada (y esto no lo puedo , no lo sé perdonar).

 

 

El Lu.