Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Oración por Marilyn Monroe

Señor

recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con


el nombre de Marilyn Monroe,

aunque ése no era su verdadero nombre


(pero Tú conoces su verdadero nombre,


el de la huerfanita violada a los 9 años


y la empleadita de tienda que a los 16


se había querido matar)

y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje

sin su Agente de Prensa


sin fotógrafos y sin firmar autógrafos


sola como un astronauta frente a la noche espacial.


Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en


una iglesia (según cuenta el Times)


ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo


y tenía que caminar en puntillas para no pisar


las cabezas.


Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.


Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno


pero también algo más que eso...


Las cabezas son los admiradores, es claro


(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro


de luz).


Pero el templo no son los estudios de la


20th Century-Fox.


El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo


en el que está el hijo de Hombre con un látigo


en la mano expulsando a los mercaderes


de la 20th Century-Fox


que hicieron de Tu casa de oración una cueva de


ladrones.


Señor


en este mundo contaminado de pecados y de


radiactividad,


Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda


que como toda empleadita de tienda soñó con ser


estrella de cine.


Y su sueño fue realidad (pero como la realidad


del tecnicolor).


Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,


el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.


Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros


por nuestra 20th Century


por esa Colosal Super-Producción en la que todos


hemos trabajado.


Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.


Para la tristeza de no ser santos


se le recomendó el Psicoanálisis.


Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara


y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse


en cada escena y cómo se fue haciendo mayor el horror


y mayor la impuntualidad a los estudios.


Como toda empleadita de tienda


soñó ser estrella de cine.


Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra


interpreta y archiva.


Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados


que cuando se abren los ojos


se descubre que fue bajo reflectores


¡y se apagan los reflectores!


Y desmontan las dos paredes del aposento


(era un set cinematográfico)

mientras el Director se aleja con su libreta


porque la escena ya fue tomada.


O como un viaje en yate, un beso en Singapur,


un baile en Río


la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa


de Windsor vistos en la salita del apartamento


miserable.


La película terminó sin el beso final.


La hallaron muerta en su cama


con la mano en el teléfono.


Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.


Fue como alguien que ha marcado el número


de la única voz amiga


y oye tan solo la voz de un disco que le dice:


WRONG NUMBER


O como alguien que herido por los gangsters


alarga la mano a un teléfono desconectado.


Señor:


quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar


y no llamó (y tal vez no era nadie


o era Alguien cuyo número no está


en el Directorio de los Ángeles)


¡contesta Tú al teléfono!




Ernesto Cardenal.























2 comentarios:

  1. devuélvele todas las llamadas que se quedaron sin contestar, señor, todas las preguntas que nadie le supo responder, aquí en la tierra. acoge sus divinos senos en el tuyo, señor.

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