Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
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viernes, 18 de abril de 2014

Peter Punk

Peter Punk es el amor
y Campanilla su princesa.
En el cielo está buscando
el secreto de la nada,
todos los niños extravíados.
Peter Punk es el amor
y Campanilla su princesa.
Garfio busca en vano
el secreto de su mano,
y Campanilla llora
al pie del árbol extravíado,
ladrón de las sirenas,
ladrón de las enanos.
Peter Punk intenta en vano
su amor explicar

en una playa desierta
Campanilla lo dejó.
Peter Punk es el amor
y Campanilla su princesa,
en el cielo está buscando
el secreto de la nada.
Todos los niños extravíados.
Peter Punk es el amor
y Campanilla su princesa.
Garfio busca en vano
el secreto de su mano,
y Campanilla llora
al pie del árbol extravíado,
ladrón de las sirenas,
ladrón de las enanos.
Peter Punk intenta en vano
su amor explicar.
En un playa desierta
Campanilla lo dejó .

 

Leopoldo María Panero.












jueves, 6 de marzo de 2014

Ars Magna

Qué es la magia, preguntas

en una habitación a oscuras.

Qué es la nada, preguntas,

saliendo de la habitación. 

Y qué es un hombre saliendo de la nada 

y volviendo solo a la habitación.

 

 

 Leopoldo María Panero.






 

lunes, 3 de febrero de 2014

La alucinación de una mano o la esperanza póstuma y absurda en la caridad de la noche

Una mujer se acercó a mí y en sus ojos

vi todos mis amores derruidos

y me asombró que alguien amase aún el cadáver,

alguien como esa mujer cuyo susurro

repetía en la noche el eco de todos mis amores aplastados

y me asombró que alguien lamiese en las costras

todavía

tercamente la sustancia que fue oro,

aquello que el tiempo purificó en nada.

Y la vi como quien ve sin creerla

en el desierto la sombra de un agua,

la amé sin atreverme a creerlo.

Y la ofrecí entonces mi cerebro desnudo,

obsceno como un sapo, obsceno como la

vida,

como la paz que para nada sirve

animándola a que día tras día lo tocase

suavemente con su lengua repitiendo

así una ceremonia cuyo sentido único

es que olvidarlo es sagrado.

 

Leopoldo María Panero.