Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

miércoles, 7 de enero de 2015

Eso era amor



Le comenté:

—Me entusiasman tus ojos.

Y ella dijo:

—¿Te gustan solos o con rímel?

—Grandes,

respondí sin dudar.

Y también sin dudar

me los dejó en un plato y se fue a tientas.

 

Ángel González.












2 comentarios:

  1. eso es entrega! potente imagen, la poética y la literal.

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  2. Supongo que desde entonces, ella ve el mundo a través de los ojos él. Igual así entendió por qué la encontraba tan atractiva :)

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