Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

martes, 22 de noviembre de 2016

Aves capaces

Te he visto sufrir como una puta, 
callar como una enfermera, 
follar como la primera vez, 
abrazar como la última, 
dormir como si tuvieses seis meses, 
tocarte la espalda como si tuvieses ochenta,
contra la pared.

querer morirte y no hacerlo
vivir sin ganas,
mentir sin fuerzas,
reírte con rabia,
crecer sin tocar techo,
bajar la basura y no el nivel,
perder trenes y alguna vez los nervios,
arrancarte el pelo por no sujetártelo,
mientras sostienes el futuro y a veces la mirada,
perdida
con una mano en las bragas y otra en el gatillo,
el sexo de la prisa,
vomitar el corazón pero nunca escupirlo,
no conozco a nadie que escribe y no esté triste,
tampoco a nadie que pueda salvar el mundo
y lo sepa.



Irene X

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