Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.
Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Ni con bragas de encaje

Porque soy de piñón libre y no de marcha fija,

me duele tanto esta lija


que me están queriendo pasar,


para que en el puzle encaje.


Pero yo no quiero encajar


ni en puzle ni en engranaje


y las mangas de mi camisa,


hoy voy a desgarrar


para lucir, salvaje,


los hombros de una insumisa


que no se deja domar.



Yolanda Gutiérrez










No hay comentarios:

Publicar un comentario